El viejo tronco crepita en el fuego
negro y rojo entre llamas voraces
en el bosque jugaba con el viento
fue refugio de nidos y de aves
cobijo de sus miedos y sus sueños.
Daba frescor en tórrido verano
y llegando al final de su vida
calienta amable la extendida mano
¿Sentirá utilidad en sus heridas?
¿O sentirá nostalgia del pasado?
Yo fui árbol poblado, verdecía
y fueron muchos los que en mí anidaron
tengo nostalgia, mas no melancolía
de todo lo que encierra mi pasado
de todo lo que fue la vida mía.
Quedó mi casa vacía y quieta,
pero en el más árido desierto
hay un oasis no siempre descubierto:
la mirada inocente de mi nieta
sonrisa limpia en corazón abierto.

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