Letra y espíritu de la ley.
El espíritu de una ley atiende básicamente a la intención y finalidad de la persona que legisla. Lógico es que esa ley se apoye en una letra escrita que puede ser interpretada de manera diversa.
La más que polémica ley del «sólo sí es sí» banalizada y ridiculizada hasta la saciedad, se podía explicar hoy claramente con un ejemplo práctico: El beso no consentido del señor Rubiales a la jugadora de la selección Jenni Hermoso.
Es un clarísimo ejemplo de agresión, porque fue no consentido, fue inesperado, y la jugadora, a la vista de todo el mundo y en mitad de una celebración, no fue capaz o no quiso reaccionar de forma violenta, en forma de guantazo o patada en las espinillas, a gusto de ustedes.
—No me ha gustado, pero, ¿qué hago yo? —Pregunta en el vestuario.
El espíritu de la ley del «sólo sí es sí» intenta penalizar estas agresiones, esa es su intención y finalidad. La letra quizás no se ajuste totalmente a este espíritu y puede prestarse a diversas interpretaciones. Hace tiempo que la leí, pero el lenguaje jurídico es poco claro para los no expertos en Derecho, en cambio «sólo sí es sí» lo entiende cualquiera que no sea un machista de libro o que no lo quiera entender.
Sólo me queda por decir que había gran cantidad de niñas y niños viendo el partido y la celebración. Para las niñas, estas deportistas son un referente de lo que pueden ser, pero me horroriza que el gesto del señor Rubiales sea un referente para los niños que veían la celebración.
¡¡¡Enhorabuena campeonas!!!

No hay comentarios:
Publicar un comentario