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domingo, 4 de junio de 2023

La «conversión» de Macarena Olona.

Narra Los Hechos de los apóstoles (9, 1 -18) la conversión de Pablo de Tarso al cristianismo. Paulo, ciudadano romano, era de religión judía y fariseo.

Camino de Damasco, donde iba con la sana intención de perseguir cristianos con propósitos poco amigables, cae del caballo, recibe un mensaje divino y queda ciego; en Damasco Ananías le devuelve la vista y se hace cristiano.

La señora Olona, hace unos días, en el programa 24 horas, fue entrevistada. Ante los ojos atónitos de presentador y contertulios nos explica que crea un nuevo partido, será transversal y de claros tintes sociales, ya que sufrió mucho con el rescate de la Banca y con los 512 desahucios del gobierno de Rajoy, reconoce que en la actualidad tiene muchos puntos en común con Podemos.

Todas las personas evolucionan y cambian de opinión, quizás el cambio ha sido demasiado brusco: la Olona del pasado que se encara con la periodista en el Congreso, perdiendo las formas y cambiando roles, la que negaba la violencia machista, consideraba que los migrantes aumentan los delitos, la que le parecía bien devolver en caliente a migrantes menores de edad y quería una intervención más contundente del ejército en el salto de la valla ya que lo que define a un país son las fronteras, la que dice que los hombres no violan, sólo los violadores, la que no censuró el twiter del eurodiputado de VOX, Hermann Terysch, donde antes el abrazo de la cooperante de Cruz Roja, Luna, escribió: “La víctima y la salvadora o el abusador y la idiota. Toda una representación de Europa haciendo el ridículo”…

Esa Macarena ahora tiene “un corazón rojo lleno de amor y una cabeza de leyes”.

Opina como su referente político, don Julio Anguita, y, más que ideología, quiere programa. Está preocupada por los problemas de la calle, la cesta de la compra, los desahucios, el desamparo de las prostitutas... Recordarán cuando se opuso al ingreso mínimo vital, a la subida de las pensiones, a la bajada de las energías...

Durante todo su discurso muestra una sonrisa estereotipada y una ausencia total de expresividad en el rostro.

Cuando la señora Oloma hizo campaña en Andalucia, el batacazo que se dio fue mayor que la flor que llevaba con el traje de flamenca. No empatizó mucho con estas tierras que digamos, ni nosotros con ella. Luego, -ella misma lo explica- su salud se resintió e hizo el camino de Santiago como terapia física y mental, volvió recuperada, perdonó a los que en VOX la habían acosado e insultado y ahora emprende un nuevo camino político.

Lo que no han cambiado son sus contestaciones: normalmente le da igual lo que le pregunten, ella contesta con una respuesta preparada, saliendo por los Cerros de Úbeda, dando vueltas y más vueltas que desesperan al entrevistador.

San Pablo camino de Damasco y la señora Olona camino de Santiago y, a la vuelta, el cambio es total. ¿Se le habrá aparecido el Apóstol? ¿O será una inspiración divina directa?

Todo se verá en siguientes capítulos, quiero decir, entrevistas.

Por cierto, el cartelito me tira de espaldas, con esos zapatos incómodos, que no creo que representen a muchas mujeres actuales, y que parece que tenemos que llevar por imperativo social, aunque nos destrocen las vértebras.

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