Pero hay muchas maneras de decirlo: me viene al recuerdo los discursos de don Julio Anguita, diciendo verdades como puños, con un lenguaje claro, y sin recurrir al insulto gratuito.
Si mi opinión es distinta de la tuya, no hacen falta calificativos peyorativos hacia tu persona. El insulto no me va a dar argumentaciones a mi favor, todo lo contrario.
Se puede dar una opinión de manera clara y asertiva o de forma grosera. Creo que la primera es más eficaz, pero hacerlo de forma soez no puede conllevar la privación de libertad.
¿Hay que defender y exigir la libertad de expresión?
Sí, como decía Evelyn Beatrice Hall, en el libro Los amigos de Voltaire: “No estoy de acuerdo con lo que dice, pero defenderé hasta la muerte su derecho a decirlo”.
Estoy de acuerdo con esta frase, erróneamente atribuida a Voltaire, pero ¿de qué manera la defenderé?
La respuesta es de forma pacífica y constante.
Estoy cansada y asqueada con los altercados por la condena de Pablo Hásel. Pienso que es una condena injusta, a pesar de que no me gusta el rap, ni la las formas de este joven. Todo eso es irrelevante: tiene DERECHO a expresarse.
Yo me manifestaría por la libertad de expresión de forma pacífica, podemos tomar como ejemplo los 8 de marzo, en los que, en manifestaciones multitudinarias, no ha habido altercados dignos de mención.
Pero las imágenes de los medios son desoladoras. Los violentos han soterrado el verdadero motivo de las manifestaciones: la libre expresión, y la policía ha respondido, a veces, con violencia inusitada: La pérdida del ojo de la joven es algo irreversible y esto termina siendo la pescadilla que se muerde la cola.
No eres una persona defensora de la libertad de expresión cuando…
Quemas contenedores, eres un pirómano.
Rompes escaparates y tiendas, eres un vándalo.
Robas en las tiendas que has destrozado, eres un ladrón.
Destrozas el mobiliario urbano, eres un insolidario.
Tiras piedras que arrancas del suelo, eres un violento.
Estás dando motivos a los que quieren leyes mordazas para no cambiar la ley, eres poco inteligente.
Pero en el fondo, me temo, que a todos estos “rebeldes” le importa muy poco la libertad de expresión u otra ley. Puedo entender la desesperación de muchas personas después de un año de pandemia y de crisis económica, pero ¿de verdad pensáis que ésta es la forma de arreglarlo?
Para terminar hay mucha gente que se ha manifestado de forma ejemplar, yo misma hubiera ido de manifestación de no haberme frenado el miedo al Covid, pero en los medios sólo se ve la parte agresiva, los destrozos, la violencia…
Señores de los medios: las noticia debieran ser menos sensacionalistas o, al menos, más ajustadas a la realidad. Apenas he visto de soslayo a los manifestantes pacíficos. Un aplauso para aquellos que lo han hecho de manera tranquila y que algunos deben estar tan hastiados como lo estoy yo en estos momentos.

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