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jueves, 2 de abril de 2020

Tengo que decidir

Escuchando la noticias de estos días se me viene a la memoria estre trozo de mi novela 'Olas de levante' en la que uno de los protagonistas, Carlos, médico militar tenía que decidir...

10 de junio 1937
El hospital de sangre que montamos a toda prisa cerca de Brunete, está en plena efervescencia. Hoy el flujo de heridos ha sido interminable. Es una lucha continua contra la muerte, un maratón de desesperación y rabia. No tenemos tiempo, hay que decidir sin pararse apenas, si un herido grave puede ser salvado o no, no podemos perder el tiempo con un caso que no sobrevivirá. Eso me convierte en juez, un juez a veces despiadado.
No podré olvidar la mirada de un soldado joven, casi un niño... tenía una herida de tórax y yo sabía que no sobreviviría. He mandado al sanitario que le pusiera morfina para aliviarle los dolores. Creo que entendió por el tono que lo mandaba a morir y me miró...¡Dios mío, de qué forma! Sueño con su mirada... Aquel día le salvé la vida a muchos, creo que hice lo que debía, pero su mirada de absoluta desesperación me sigue persiguiendo.
Algunos médicos, en estos momentos difíciles, también se convierten en jueces a su pesar. 

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