jueves, 3 de noviembre de 2016

Poderoso caballero, es Don Dinero.

CIE
Aficionados del Dinamo de Zagreb destrozando el los aledaños de la Catedral de Sevilla
La imaginación es a veces superficial. Nos falta empatía para introducirnos en la piel de los demás. Intento meterme dentro de la piel negra o morena de una emigrante, que empujada por la desesperación de la guerra, del hambre, de la enfermedad... coge a sus hijos y monta en una patera, sin la mínima medida de seguridad, con comida escasa, sin equipaje, con las manos vacías...

Van en busca de una vida nueva, de una oportunidad para sus hijos, en unas condiciones que no iría el ganado.

No han cometido delito alguno, pero cuando parece que sus angustias van a tener fin, se encuentran privados de libertad. Bueno, sufren medida cautelares y preventivas, para decirlo de forma oficial.

¿Por qué meter en la cárcel a personas que han pasado un calvario, asustados con la inseguridad de lo nuevo, con problemas de idioma? ¿Por qué tenerlos presos mientras se tramita una extradición? ¿De que tenemos miedo?

Pasemos a otro tema: las aficiones del fútbol. El mundo al revés.

Ayer miércoles, se jugó el partido de champioms entre el Sevilla y Dínamo de Zagreb. Pues bien, la noche antes en plena Avenida de la Constitución, sobre las diez y media, un grupo de descerebrados montaron una batalla campal: volaron sillas, mesas, taburetes... Los hosteleros de la zona vieron como destrozaban sus veladores, con miedo e impotencia. Resultado: destrozos en toda la Avenida y tres detenidos, sólo tres. Imposible armar tamaño estropicio tres personas solas y, a Dios gracias, no hay que lamentar heridos.

No son nuevos estos enfrentamientos entre “aficionados”. ¿Por qué no hay medidas cautelares y preventivas?

A mí me dan mucho miedo, mucho, estos salvajes incontrolados y mucho respeto la persona que emigra buscando una oportunidad mientras se juega la vida.

¿No deberían de ser los ultras los que estuvieran entre rejas? ¿No deberían los emigrantes vivir en libertad?

No encuentro explicación lógica. Encuentro una muy fea: el fútbol genera millones, los emigrantes no.

Vuelve a estar lo financiero por encima de los derechos humanos.

No es nada nuevo: hace cuatrocientos años, lo denunció Francisco de Quevedo: “Poderoso caballero es Don Dinero”.

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