jueves, 16 de junio de 2016

El "rescate" de Don Alfonso Guerra.

Mal tiene que verse el PSOE para “rescatar” al señor Guerra en su afán por arañar votos de la ciudadanía porque si la memoria no me falla, su salida de la política activa no se podría calificar de decorosa. Recordemos su dimisión después del “Waterguerra”. Si lo miramos hoy con perspectiva podíamos decir que “abrió la lata” de los casos de corrupción que escuchamos día a día.

Si don Alfonso no se enteraba de lo que ocurría en el despacho de la sevillana Plaza de España, no puede negar su responsabilidad política por omisión.

Me viene al recuerdo el conocido chiste del pollo, se solía contar por aquella época.

¿Cómo se guisa un pollo al PSOE?

Se roba un pollo, se le rodea de chorizos, se mete en un despacho y a la hora sale rico, rico...


Ahora tenemos que escucharlo en los medios, criticando la “evolución” de Unidos Podemos. Dice que antes eran comunistas y ahora socialdemócratas. Yo le recuerdo que el PSOE de Pablo Iglesias, durante los cien años de honradez, se definía como obrero, socialista y marxista.

No quiero olvidar su financiación con Filesa, la privatización de Telefónica, Endesa, Repsol...; las reformas en el mercado laboral, los contratos temporales, el abaratamiento del despido, Luis Roldán, los Gal, el medicamentazo, los fondos reservados...

Y algo más... Cuando estaban en la oposición... ¿recuerda aquello de ¡OTAN no! y la pregunta peregrina que más parecía un galimatías que una invitación a la autodeterminación? Sin olvidar a Don Javier Solana y su firme oposición a la “Alianza Atlántica” para terminar como Secretario General de la misma.

Pues sí, señor Guerra, no me parece usted la persona más idónea para dar lecciones a los partidos emergentes y además la forma de su crítica me parece totalmente irrisoria.

La princesa está triste

¿Qué tendrá la princesa?


Recita usted de forma amanerada la colorida y sonora Sonatina de Rubén Darío para expresar el estado de Pablo Iglesias. No veo yo que el líder de Podemos haya perdido la risa, ni el color, como tampoco usted ha perdido sus malos modos y su demagogia.

Creo recordar que antes era usted un lector entusiasta de Antonio Machado, no sé si al igual que éste admirará al autor de Prosas Profanas, pero el recitado es totalmente grotesco.

Ignoro si pretendía usted ridiculizar al poeta nicaragüense o a Pablo Iglesias, pero a mi me ha dado la sensación de que ha sido usted el que ha hecho el ridículo.

Como cantaba Javier Krahe, su partido ha dejado de ser socialista, obrero y no es cien por cien español, por lo que a mi me gustaría que desapareciera, dejando paso a una izquierda auténtica, que luchara por la igualdad y los derechos sociales. Por eso no le daré el consejo de que deje de apoyarlos en esta campaña. Con dos o tres intervenciones como éstas, reforzará el “sorpasso” y llevará a su partido al declive. Así sea.

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