viernes, 22 de abril de 2016

En el día del LIbro

Pienso en Carmen, sentada en la playa de Fuente Caballo de Ceuta, el pelo revuelto por el viento, recordando...

sábado, 16 de abril de 2016

Las explicaciones del señor ex ministro de Industria, Energía y Turismo.


Como ministro vuestro en funciones, os debo una explicación... y esa explicación os la voy a dar... Como ministro vuestro que soy, os debo una explicación...

Señor Soria, cuando escuché sus explicaciones sobre sus empresas en paraísos fiscales, recordé al magnífico actor Pepe Isbert dando su discurso desde el balcón del Ayuntamiento, en “Bienvenido Míster Marshall”. En esa maraña de excusas mal hilvanadas, que cambiaban día a día, ha perdido usted totalmente la credibilidad... ¡Y de qué manera! ¡Por fin una dimisión! Estamos tan poco acostumbrados a que un político dimita, que me extraña más su abandono de la política que sus peregrinas justificaciones.

¡Qué genial guión le hubiera ofrecido usted a Berlanga para una nueva película!

Le puedo asegurar que mis alumnos de siete años daban mejores razonamientos y disculpas, después de hacer una trastada, que aquellos con los que usted tuvo a bien obsequiarnos.

No sé si su dimisión ha sido por propia iniciativa o el señor Rajoy le ha forzado a ello. Pero creo que la proximidad de unas hipotéticas pero casi seguras elecciones generales han tenido mucho que ver.

Tampoco creo que merezca usted felicitaciones. Si el hecho de dimitir es positivo, la forma de hacerlo y el discurso no lo ha sido. Y por supuesto el hecho de rapiñar tributaciones nos sienta muy mal a la ciudadanía de a pie, que muy pronto empezará a hacer la declaración de la renta, haciendo equilibrios económicos.

viernes, 1 de abril de 2016

Carta abierta a don Félix de Azúa.


Leo con estupor que a doña Ada Colau le han vuelo a buscar un nuevo oficio, esta vez de vendedora de pescado. Desde luego, está claro que si abandona la alcaldía, a doña Ada le van a sobrar ofertas de trabajo; que no es poco en este país de paro laboral desorbitado.

Esta vez ha sido un académico de la RAE, don Félix de Azúa, el que ha visto en la señora alcaldesa unas cualidades inéditas para mí y que la capacitan para ser una buena pescadera.

Dice usted que una ciudad civilizada como Barcelona no la merece como alcaldesa. ¿Utiliza el término civilizado en sentido restringido y opuesto a tribal? Creo que cualquier ciudad española es civilizada.

Vayamos a otra acepción de civilizado. Usted como académico lo sabe mejor que yo: el adjetivo civilizado o civilizada se aplica «a la persona que se comporta con buena educación y civismo; es decir, que cumple con sus deberes de ciudadano, respeta las leyes y contribuye así al funcionamiento correcto de la sociedad y al bienestar de los demás miembros de la comunidad».

Las leyes democráticas implican aceptar el resultado electoral sin insultar a los electores.

Me he enterado que recibió usted en el año 2001, en Barcelona, el Premio a la Tolerancia.

¡Pues sí que ha cambiado usted en quince años! La parte teórica, como académico, se la sabrá muy bien: «Tolerancia es la actitud de la persona que respeta las opiniones, ideas o actitudes de las demás personas aunque no coincidan con las propias», pero tengo serias dudas de que sepa aplicarla, don Félix.

¿Se considera tolerante? No me lo parece. No me parece tolerante la persona capaz de decir que según los resultados electorales "la gente debe de votar borracha" y asegura que él optó por Ciudadanos. No sé que grado de alcoholemia llevaría usted a la urna, señor Azúa, pero le puedo garantizar que yo voté sobria y tras una lectura exhaustiva de los programas electorales, desde PP a Podemos. Me siento ofendida por su discurso, señor académico.

A título informativo le diré que llevo casi cuarenta años comprando pescado en la Plaza de Las Palmeritas, en Sevilla, y los señores y la señora que atienden el puesto, además de cumplir con su trabajo de forma admirable, son respetuosos, simpáticos, solícitos y amables. Me temo que si fuera usted el que vendiera pescado no le compraría ni una sardina.

Patético, señor Montoro, patético.



Si no fuera porque el tema es muy serio, la salud e incluso la vida de la ciudadanía, no sabría si reírme... porque su exposición era más del Club de la Comedia. Usted, Ministro de Hacienda, se exime, así, sin más, de toda responsabilidad por el incumplimiento del déficit.

La culpa es de las autonomías; pues puede que sí, aquí se ha derrochado en todas partes, en las autonomías y en el gobierno central, tanto ha dado PP como PSOE... pero... ¿Cómo es usted capaz de culpabilizar a los enfermos de hepatitis?

España tiene uno de los sistemas fiscales con los impuestos más altos de la zona euro pero, al mismo tiempo, es también uno de los países de la región que menos recauda con sus tributos.

Yo no lo entiendo pero, claro, soy una funcionaria que ha sufrido en sus carnes los recortes y que paga impuestos hasta por respirar.

Cuando en las vísperas de elecciones su partido prometía reducción de IRPF no me seducía. No quiero dejar de pagar impuestos, quiero que sean equitativos y que reviertan en servicios de calidad.

¿Cómo es posible que nuestro IRPF ocupe el tercer lugar de Europa y la atención sanitaria a los enfermos de hepatitis se tenga que conseguir con protestas, encierros, movidas, manifestaciones...? Estos enfermos exigían un derecho, no mendigaban ningún favor. Y han pasado un auténtico calvario. No quiero imaginar lo que les habrá pasado por la cabeza cuando hayan escuchado sus explicaciones, don Cristóbal. Se me ocurren muchos epítetos que el respeto y la educación me impiden escribir.

¿No se le ha ocurrido hacer una autocrítica, señor Montoro? ¿Ha pensado si el sistema fiscal es el adecuado? ¿Qué es más importante, los beneficios de las compañías farmacéuticas o la salud de la ciudadanía? Por no hablar de los robos a manos llenas de políticos “investigados”, de financiaciones ilegales, de cajas B, de tarjetas blak, de rescates bancarios...

De los muchos discursos desafortunados que he tenido que soportar desde que usted ocupa el Ministerio de Hacienda, éste ha sido, sin duda, el más patético.

Por cierto, don Cristóbal... ¿Usted sigue participando en los fondos de la SICAV? No es que esto vaya a solucionar el déficit pero ¿conoce usted la frase de “predicar con el ejemplo”?