sábado, 5 de marzo de 2016

¿Es el PSOE Socialista y Obrero?


No hubo pacto de PSOE con Podemos y UP. Alguien que no conozca la trayectoria de los partidos políticos españoles puede que no entienda que un partido socialista pacte con Ciudadanos y no sea capaz de aunar esfuerzos con partidos que defiendan los derechos sociales y luchen en contra de la desigualdad de la ciudadanía porque teóricamente un partido socialista y obrero debe estar más cerca de Podemos y UP que de Ciudadanos.

Evidentemente el panorama político actual es complejo. En nuestra democracia bipartidista nunca habíamos visto un hemiciclo tan variopinto. Quizás mi opinión se tache de simplista pero creo que el mayor problema viene de confundir las siglas con los programas. 
 

El PSOE de Pablo Iglesias, y me refiero al que se fundó clandestinamente en Madrid, el 2 de mayo de 1879, en torno a un núcleo de intelectuales y obreros, el partido que luchó junto con la UGT en contra de la desigualdad económica –la primera guerra mundial acentuó el enriquecimiento de unos pocos y la miseria de muchos–, el partido que ganó las elecciones tras la dictadura de Primo de Rivera, el que luchó calladamente, en clandestinidad, hasta la muerte de Franco.


Este partido, cuyo gobierno celebraron ilusionados millones de personas y que empezó gobernando con mayoría absoluta, fue perdiendo a lo largo de cuatro legislaturas sus señas de identidad, ¿de verdad tiene algo que ver con el PSOE de Felipe González y Alfonso Guerra?


Ese partido “socialista” que hizo reformas en el mercado laboral, que introdujo contratos temporales, que abarató el despido; el partido del CESID, de Luis Roldán, de los Gal, del medicamentazo, de los fondos reservados, de Filesa, de Juan Guerra... 
 

Señor Felipe Gónzalez, después de que usted salió por esa puerta giratoria que le llevó a Fenosa... ¿de verdad no entiende que haya españoles y españolas que le guarden rencor? ¿Usted no entiende que un socialista de verdad se indigne y haya perdido fe en su partido? Usted, señor Felipe, junto don don Alfonso Guerra, hicieron añicos el socialismo en España.


Cuando el señor Pablo Iglesias, al que usted y don Alfonso han tachado de niño malcriado y altanero y de pretender liquidar el marco democrático de convivencia, le cuestiona sus responsabilidades de gobierno, usted le acusa de rencoroso y de discípulo aventajado de don Julio Anguita.


Con este último argumento no sé lo que usted quiere decir, si elogiar o insultar. Si a mí me llamaran discípula aventajada de don Julio me sentiría orgullosa; independientemente de ideologías, Anguita es una excelente persona en la mejor acepción de la palabra.


Decía Mounier que las personas son los seres conscientes y consecuentes. Don Julio es un político intachable, consecuente con sus ideas, en el que la corrupción nunca hizo mella y que tras estar más de ocho años como parlamentario ha renunciado a la pensión de jubilación como exdiputado y recibe la de maestro de escuela. Sobrio y elegante en su expresión, diciendo verdades sin insultos...


¡Qué falta nos haría un grupo de políticos como él!

Mire, señor González, cuando voto a un partido quiero saber qué voto. Si voto a la derecha sé qué tipo de economía me espera, qué prestaciones sociales voy a recibir, a qué libertades voy a renunciar... y si no me gusta, no lo voto. Pero si voto a un partido que lleva en sus siglas las palabras socialista y obrero mis expectativas son otras. Para que me entienda, es como si compro un aceite con etiqueta de oliva virgen y me encuentro al abrirlo con un aceite de girasol. Pues su PSOE se ha convertido en aceite de girasol con falsa etiqueta. 


Como soy una optimista empedernida, tengo esperanza en la nueva generación política. Espero que los nuevos partidos no nos defrauden como nos defraudaron ustedes.

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