viernes, 12 de febrero de 2016

De la ley y la ética.


No entiendo mucho de leyes aunque sí sé que el desconocimiento no me exime de cumplirlas, por eso procuro informarme y pregunto a mi hijo, doctor en derecho... pero después de casi cuarenta años trabajando de maestra, dejándome la piel en la escuela e intentando ser un referente para el alumnado, realizando horas extras no pagadas, haciendo terapia con las familias... creo saber algo de ética. Me considero como dijo Don Antonio “En el buen sentido de la palabra, bueno.”

Soy lectora empedernida e intento hacer mis pinitos como escritora y aquí viene mi denuncia.

Es legal, es decir está acorde con la ley vigente, que un presidente de gobierno cobre durante toda su vida un sueldo inimaginable para una funcionaria, además esto se compatibiliza con una puerta giratoria que le permite “forrarse” como consejero de empresas eléctricas, o de gas..., sin contar máster, ponencias y conferencias pagadas de manera astronómica.

Es legal, que un futbolista de élite, cobre además de su sueldo, los derechos de imagen, las primas por partidos ganados, los desplazamientos... todo en plan de lujo... y algunos encima defraudan a hacienda.

Es legal que una gran fortuna se declare como fundación para reducir impuestos fiscales.

Son legales las SICAV, con el uno por ciento de sus ganancias como tributo.

Pues esto será legal pero no me parece ético, como no me parece ético, aunque sea legal en algunos países, la lapidación de una mujer por adulterio.

Ahora resulta que es ilegal cobrar una pensión de jubilación y compatibilizarlo con alguna actividad artística remunerada. O renunciamos a percibir una retribución por cursos, artículos, conferencias y a los derechos de autor que nuestra obra nos genere, si con ello supera en ingresos el SMI anual bruto o renunciamos a la pensión. Pues sí, es legal, porque algunos señores, a los que parece que les molesta la cultura, han hecho esta ley pero para mí no es ética.

No es ético truncar los esfuerzos de un novelista, de un poeta, de un pintor... Es difícil vivir de la literatura, yo he perdido dinero al único libro que edité, pero no me importa.

“Nada os debo,
me debéis cuanto escribo
a mi trabajo acudo
con mi dinero pago
el traje que me cubre
la mansión que habito
el pan que me alimenta
y el lecho dónde yago.”

Pero no todo el mundo puede perder dinero en editar, pagar por un trabajo de muchos días, de mucha ilusión... No tienes que renunciar a una pensión que has cotizado durante cuarenta años o renunciar a tus derechos como autor de una obra.

No todas las leyes son éticas y algunas cuestan cumplirlas, precisamente por la falta de honradez que llevan intrínsecas.

Esta ley me ha traído al recuerdo la frase de Millán Astray a Unamuno : “Muera la intelectualidad traidora” “Viva la muerte”

¿Quién decide dónde están los traidores? La falta de intelectualidad lleva a la muerte del alma, la adormece... ¿Eso pretende esta ley indigna?

Pues nada, sigamos adelante, permitamos que los cargos públicos en vez de estar al servicio del pueblo que les pagan, nos estafen, que los futbolistas cobren hasta por respirar, que las grandes fortunas con triquiñuelas tributen menos que yo... e impidamos por todos los medios que las personas con inquietudes intelectuales intenten desarrollar cultura, pongámosle trabas... un pueblo inteligente y culto es menos manejable y no se cree todas las demagogias que nos explican cuando van llegando las elecciones.

¿O quizás sería mejor luchar para cambiar las leyes?

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